Fragmento: Vida.

 Cuando el Prefecto miró a María Mercedes al pie de las escaleras de la Iglesia, ese día en que el supuesto de escuchar la palabra de Dios junto a su Señora, todavía resonaba en su conciencia como un tranquilizante ante los recuerdos de sus amoríos estando mucho más joven, no le bastó, ni en la más sagrada de las intenciones, en omitir ante lo que percibía su mirada, el encanto de la sonrisa de esta muchacha, acompañada de los más bonitos ojos que habría de poder ver en toda su existencia.

Publicado por Willrobert Vargas Jiménez

Leo, luego escribo.

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